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id da página: 11004 Toshihiko Izutsu Sufismo e Taoismo Toshihiko Izutsu

Izutsu Creatio


La «creación» (khalq) es, incuestionablemente, uno de los conceptos sobre los que se fundamenta la cosmovisión islámica. Desempeña un papel predominante en todos los aspectos del pensamiento islámico. En teología, por ejemplo, constituye el punto de partida mismo de todos los debates, en forma de oposición entre la «temporalidad» (huduth) y la «eternidad a parte ante» (qidam). El mundo es algo «originado» (o «producido temporalmente») porque es resultado de la creación divina. Y esta idea del mundo «originado» (muhdath) constituye la base de todo el sistema teológico del Islam.

También en la cosmovisión de Ibn Arabi la «creación» desempeña un importante papel como uno de los conceptos clave. La divina palabra creadora: «¡Sé!» (kun) tiene un significado decisivo en el paso de los seres a la existencia. Como ya hemos visto, sin embargo, el concepto más básico de la ontología de Ibn Arabi es el de la manifestación. El mundo del Ser no es, al fin y al cabo, sino la manifestación de lo Absoluto, y ningún acontecimiento tiene lugar aparte de la manifestación. En este sentido, la «creación» que implica el paso del mundo a la existencia es, naturalmente, idéntica a la manifestación.

Pero cometeríamos un gran error si imagináramos que, puesto que la ontología de Ibn Arabi está basada en la manifestación y que no se produce sino manifestación, para él, la «creación» es, en definitiva, una metáfora. Pensar que Ibn Arabi utilizó la palabra «creación» haciendo una concesión al esquema establecido del pensamiento islámico y que describió la manifestación utilizando una terminología más tradicional, es pasar por alto el carácter multilateral de su pensamiento.

Uno de los rasgos representativos del pensamiento de Ibn Arabi es su multiplicidad. En presencia de un problema importante, desarrolla su pensamiento en diversas direcciones y formas, con la ayuda de una gran profusión de imágenes. Esta actitud, creo, se debe en gran parte a la excepcional profundidad y fecundidad de su experiencia, siempre subyacente en su pensamiento. La hondura y riqueza de la experiencia mística exige, en su caso, multiplicidad en la expresión.


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